"Estafador" con Certificado de Buena Conducta

El Prontuario de Gardel (2da parte)



ías pasados publiqué un  artículo en el cual me permití realizar ciertas observaciones en el prontuario de Gardel, que me saltaban a la vista.


Por provenir de quien provenía esta afirmación, no podía dudar. Lo que no tuvimos en cuenta –ni el propio Ostuni mientras escribía esas líneas y mucho menos yo cuando las copiaba- era que su coautora Martina Iñiguez había solicitado opinión a los mencionados  peritos.




Así fue como recibí no pocas críticas por un comentario que no me pertenecía y que  por contradecirse con la realidad generaba confusión en los lectores. 

Por lo expuesto es necesario actualizar y rectificar la información. La firma y huella dactilar  (pulgar derecho) pertenecen a Charles Romuald Gardes o Carlos Gardel, según lo confirma el experto en criminalística Crio. Raúl Torre.


Es decir que estamos frente a uno de los tantos documentos de nuestro Cantor que requieren un análisis tan profundo como prudente.



Ya fue dicho que es imposible que presentara “fe de bautismo y libreta de enrolamiento” porque en 1915 no las poseía. 

Quedó planteada la contradicción de que le entregaran la cédula sin objeción alguna mientras lo sindicaban de delincuente. 

Y también se señaló la poca credibilidad de una inscripción realizada tres días después de finalizado el trámite.

Reitero los planteos y hago propicia la oportunidad para desarrollar otro punto.



"El prontuario del Pive Carlitos" hace referencia a "Gardel visto por un Comisario del Abasto", trabajo en el que reproduje declaraciones del Crio. Francisco Romay, quien aseguraba que nuestro Cantor no había tenido antecedentes policiales y a quien los autores acusan de faltar a la verdad: "siendo el informe de la Policía de la Capital Federal, es evidente que Romay ocultó expresamente lo que no podía desconocer"

Una vez más me permito señalar un desacierto

El membrete del informe al que hacen referencia no es de la Capital Federal, sino que claramente dice "Policía de Buenos Aires" y con letra más pequeña, la información que debe considerarse  secundaria: "Capital Federal". El trámite se había iniciado en la ciudad de La Plata y se trataba de la Policía de la Provincia de Buenos Aires. Incluso el sello institucional que se observa en el margen izquierdo  -aunque ilegible al menos en la fotografía- tiene gran concordancia con el emblema de esa institución.
Aquí cabe recordar que si bien el Reglamento de la Policía Bonaerense data de 1813, se considera 1880 como fecha de su creación por ser éste el año en que se produce su escisión de la Policía de la Capital.  A partir de esta fecha y hasta fines de los años '30 ambas Fuerzas sufrieron  numerosas reestructuraciones. En esta etapa de transición organizativa encontramos en la Capital una División perteneciente a la Policía de la Provincia.


El Comisario Romay, en cambio, se desempeñaba desde 1908 en la Policía de la Capital -es decir en otra institución-, organismo que extendió a Carlos Gardel su Certificado de Buena Conducta el 15 de febrero de 1923, con la firma del Jefe de Investigaciones Crio. Eduardo de Santiago. 

Se le habría otorgado este Certificado al "Pive Carlitos"...?

Por su parte, la Policía Federal Argentina -a la cual entiendo que atribuyen el informe fechado en 1915- recién se creará en 1943.

Es por demás evidente que la gestión de esta cédula de 1915 fue un trámite lleno de irregularidades. Gardel era ya una figura de renombre y entre sus amistades se encontraba, por ejemplo, el Jefe de la Policía de la Provincia, Cristino Benavídez. Esto explica que Gardel se haya declarado nacido y radicado (empleado!) en La Plata, ya que si hubiera consignado su domicilio real le habría correspondido la Policía de la Capital, donde posiblemente no contara con amistades tan influyentes o de tanta confianza que le permitieran falsear sus datos o "adjuntar" documentos inexistentes.

Tampoco debemos olvidar que por esa misma época Gardel tuvo una cédula de identidad donde se decía nacido en Avellaneda en 1890, muy posiblemente otorgada de favor por Alberto Barceló y de cuya existencia dieron fe no pocos coleccionistas e investigadores dignos de confianza y respeto.

Esta superposición de cédulas y documentos con tan variados datos filiatorios otorgan muy poca credibilidad  a los expedientes a los cuales nos enfrentamos, porque aún cuando se trate de documentos originales suelen presentar inexactitudes en su contenido, como en este caso.





Ana Turón
Azul, noviembre 18 de 2012